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EL DÍA QUE MI HIJO LLEGÓ GOLPEADO
Azeneth A. Silva

Azeneth A. Silva

EL DÍA QUE MI HIJO LLEGÓ GOLPEADO

Imagina uno de estos días, dentro de tu rutina diaria, corriendo con los pendientes de tu hogar y trabajo, estresado por las mil y una cosas que como padres cubrimos cada día y al llegar a casa te encuentras con la noticia de que tu pequeña o no tan pequeña hija fue maltratada por un compañero en la escuela. ¿Cómo te sientes? ¿Cuáles son los primeros pensamientos que pasan por tu cabeza? Tómate un par de segundos para experimentar la respuesta.

En la práctica clínica, es común recibir a los padres de familia y a sus hijos externando este tipo de situaciones en el contexto educativo. De manera lamentable, cada vez más niños y niñas sufren de acoso escolar, muy probablemente no observemos físicamente los golpes, como en el caso que te presento al inicio; sin embargo, en la gran mayoría, las heridas psicológicas y emocionales son constantes y profundas, las cuales solemos atender de forma tardía.

¿Quées el bullying o acoso escolar?

Se considera así a todo tipo de maltrato psicológico, emocional, verbal o físico que se manifieste entre escolares por un período prolongado de tiempo. Comúnmente se presenta entre alumnos de edad escolar, de 10 a 14 años; no obstante, hemos recibido casos de niños preescolares o de primaria menor, así como adolescentes, quienes debido a la propia etapa en que se encuentran, y aunado a que, muy probablemente, el acoso cuando es descubierto se haya presentado ya por un tiempo prolongado, pudieran enfrentar un cuadro emocional negativo aún más profundo.

¿Porqué el acoso escolar es cada vez más frecuente?

Podemos enumerar suficientes razones por las cuales se ha incrementado el número de casos y de niños afectados por esta problemática; sin embargo, lo que quiero compartirte hoy está relacionado a tomar responsabilidad en nuestro estilo de crianza y en el entrenamiento en habilidades emocionales en tus hijos.

Es lógico que como padres busquemos la orientación de la institución educativa y de la consultoría psicológica para apoyarnos en el manejo de la crisis que puede generar el que nuestro hijo sea víctima de est problemática; ya sea que tufamilia se encuentre pasando por una situación similar o que estés interesado en mejorar tus habilidades parentales, te sugiero tomes en cuenta lo siguiente:

1.Experimentamos cambios complejos en pautas sociales. Durante las últimas décadas se han incrementado el porcentaje de divorcios, así como la influencia penetrante y negativa de los medios de comunicación; encontramos una falta de respeto a las escuelas como fuente de apoyo formativo, aunado al tiempo de calidad reducido en la convivencia entre padres e hijos.

2. Estilos de crianza. El padre perfecto no existe, pero algunos psicólogos utilizan la expresión “padre suficientemente bueno” para describir a aquellos que proporcionan los ingredientes suficientes para que sus niños cuenten con elementos básicos del crecimiento social y emocional, y brindanlasoportunidadesparaquesushijoscontinúensudesarrollofuera de la familia. Te invito a que ubiques tu estilo de paternidad:

a. Padres autoritarios:
• Establecen normas estrictas y esperan que sean obedecidas.
• Creen que los niños deben ser “mantenidos en su lugar” y los desalientan a expresar sus emociones.
• Tratan de dirigir un hogar sobre la base de la estructura y la tradición, aunque en muchos casos su énfasis en el orden y el control se vuelve una carga para el niño.

b. Padres permisivos:
• Buscan mostrar la mayor aceptación y trasmitir el mayor aliento posible, pero tienden a ser muy pasivos cuando se trata de fijar límites o de responder a la desobediencia.
• No imponen exigencias fuertes y ni si quiera tienen metas claras para sus hijos, creyendo que se les debería permitir un desarrollo conforme a sus inclinaciones naturales.

c. Padres autorizados:
• Logran equilibrar límites claros con un ambiente estimulante en el hogar.
• Ofrecen orientación pero no ejercen control; dan explicaciones para lo que hacen pero al mismo tiempo permiten que los niños contribuyan en la toma de decisiones importantes.
• Valoran la independencia de sus hijos pero los comprometen con criterios elevados de responsabilidad hacia la familia, los pares y la comunidad.
• El comportamiento de pendientes desalentado.

3. Falta de aliento, impulso o desarrollo de habilidades emocionales y sociales dentro del núcleo familiar. Es importante tomar en cuenta al fijar nuestros objetivos parentales que la amistad entre niños imprime hábitos de porvida en la relación con los demás, así como un sentido de auto estima casi igual al que se desarrolla a través del amor y el cuidado de los padres. De manera inversa, cuando un niño carece de amigos o de la aceptación de sus pares, en particular durante los años de la escuela primaria, carga con cierto sentido de lo incompleto y de insatisfacción, a menudo a pesar de logros significativos. Después de que un niño aprendió a hacerse amigos individuales, la capacidad de unirse a un grupo de pares del mismo sexo es el segundo pilar que necesita para crear relaciones sociales sólidas.

El niño que es rechazado desde el punto de vista social, por cual quier razón, presenta entre 2 y 8 veces más probabilidades de abandonar la escuela secundaria antes de graduarse, y tiene estadística mente más probabilidades de ser arrestado por actividades delictivas y/o ser un consumidor habitual de alcohol y drogas

¿Qué hacer?

Aún cuando pueda chocar contra los instintos más básicos de protección, resulta importante no reforzar en el niño la sensación de derrota y fracaso social, o entrar en patrones de conducta negativas impulsando la venganza o la agresión. Necesitamos trabajar en forma empática para ayudarlo a adquirir las capacidades emocionales que necesita para desarrollarse como un joven y adulto exitoso y feliz, así como formar parte de un grupo de pares y funcionar satisfactoriamente dentro de él.

Tanto si tu hijo es víctima de bullying, como si has identificado que se encuentre acosando a otros, puedes impulsar tus habilidades parentales para apoyarlo a salir adelante y lograr sus objetivos académicos, sociales y de vida, lo cuales uno de los objetivos principales en una paternidad positiva. Te recomiendo hacer una pequeña pausa y preguntarte ¿cómo puedo mejorar como padre/madre? Si tienes algún comentario sobre este artículo, contácteme a través de nuestras redes sociales, estoy para servirte.

Azeneth A. Silva
Licenciada en Psicología
Especialidad en Neuropsicología
Directora general de CICAP
Centro Integral de Consultoría y Apoyo Psicopedagógico
azesilva@cicap.com.mx
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Buscamos promover el desarrollo neuropsicopedagógico infantil mediante un seguimiento conductual, emocional y personalizado a las diversas necesidades familiares.

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